SOBRE MÍ
Hola, soy
Mónica
Y detrás de cada bordado de Bordelia estoy yo: aguja en mano, hilo elegido con cuidado y mucha, mucha paciencia.


EL ORIGEN
Todo empezó
en 2020.
Como tantas cosas buenas, Bordelia nació en la quietud de la pandemia. Con el mundo parado y más tiempo del habitual en casa, me puse a aprender a bordar: sola, a base de vídeos en YouTube, de mucho hilo enredado y de errores que, con el tiempo, se convirtieron en técnica.
Nadie me enseñó. Fui aprendiendo puntada a puntada, descubriendo que en ese pequeño movimiento repetido había algo que me calmaba y me hacía sentir que estaba creando algo real con las manos.
EL MOMENTO QUE LO CAMBIÓ TODO
Mi boda fue
el punto de inflexión.
El 16 de mayo de 2025 me casé. Y casi todo lo que llevé ese día lo bordé yo misma.
La cinta del ramo. El cojín porta alianzas. Y el velo — sí, el velo — bordado a mano con flores, puntada a puntada y con nuestros nombres al final.
Cuando vi todo junto el día de mi boda, entendí que esto no era solo un hobby. Era lo que quería hacer.
Así nació Bordelia Atelier. Desde ese día, de manera profesional, convierto momentos importantes en piezas bordadas a mano.



EL NOMBRE
¿Por qué Bordelia?

Quería un nombre que lo dijera todo sin decir demasiado. Un juego de palabras entre bordado y algo delicado, casi poético. Bordelia surgió así: con la misma naturalidad con la que surge una idea a medianoche que sabes que es la buena.
Atelier, porque esto no es una fábrica. Es un taller.
EL UNIVERSO BORDELIA
Flora, naturaleza,
art nouveau.
Bordelia vive en un universo muy concreto: flores silvestres, líneas orgánicas, el estilo art nouveau que lo llena todo de curvas y vida. Y de fondo, siempre, la música de los años 40 y 50.
No sigo tendencias. Sigo lo que me emociona. Y eso, creo, se nota en cada pieza.



Cada pieza de Bordelia es única. No porque lo diga yo, sino porque no puede ser de otra manera.
LA FILOSOFÍA
Ningún bordado
es igual al anterior.
Soy muy perfeccionista. Le doy muchas vueltas a cada detalle, a la tensión del hilo, a que las puntadas queden justas. Pero hay algo que el bordado a mano tiene y que ninguna máquina puede replicar: la huella de quien lo hace.
Aunque repita el mismo diseño dos veces, saldrán dos piezas distintas. Eso no es un defecto — es exactamente lo que hace que la tuya sea solo tuya.
¿Tienes algo en mente?
Me encanta recibir encargos con historia detrás. Una boda, un miembro nuevo en la familia, un regalo para alguien especial. Cuéntame qué necesitas y lo hacemos juntas.




